Novedades
Asteroides del tamaño de una casa podrían impactar la Tierra antes de lo pensado
La amenaza del impacto de un asteroide del tamaño de una casa, como el que cayó el pasado mes de febrero en el centro de Rusia, es mayor de la que se pensaba, según ha alertado un grupo de científicos.
La Tierra dejará de ser habitable dentro de 1.750 millones de años
Científicos llegan a esta conclusión por nuestra distancia del Sol y las temperaturas a las que es posible que el planeta tenga agua líquida, aunque estiman que la humanidad desaparecerá mucho antes
De cómo desaparecerá el Océano Atlántico
Si aún queda alguien por aquí dentro de 220 millones de años, EE.UU. estará mucho más cerca de la Península Ibérica. Suena a eslogan de una agencia de viajes, pero es literal: para entonces, si las previsiones del geólogo portugués Joao Duarte se cumplen, Iberia y Norteamérica se aproximarán, y lo que hoy conocemos como océano Atlántico será un recuerdo tan antiguo como para nosotros lo son los dinosaurios del Jurásico.
El impacto que trajo la vida a la Tierra (y los que casi se la llevan)
Cobra fuerza la teoría de la panspermia, que dice que los elementos básicos para la vida llegaron del espacio a bordo de cometas o asteroides
Fotografían un asteroide con una cola de un millón de kilómetros
Al contrario que los cometas, los asteroides no suelen tener cola, pero existen algunos que expelen polvo a medida que viajan a toda velocidad por el espacio. Astrónomos han fotografiado uno de ellos, la extraña roca denominada P/2010 A2, y han descubierto algo sorprendente. Su cola es mucho más larga de lo que se creía hasta ahora. Mide un millón de kilómetros de longitud, casi tres veces la distancia que existe entre la Tierra y la Luna.
Descubren una colosal galaxia diez veces más grande que la Vía Láctea
(mira el VIDEO) Un equipo internacional de astrónomos, entre los que se encuentran miembros del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) han observado en el cielo algo extremadamente raro. Se trata de una megagalaxia diez veces más grande que nuestra Vía Láctea, formada por la brutal colisión de dos galaxias jóvenes hace 11.000 millones de años. La investigación aparece publicada en la revista Nature.
Si hay que volar, de entrada cuatro alas...
El escritor Michael Balter, corresponsal en París de la revista Science, ha dado en el clavo al comparar la evolución de los pájaros con la de los aviones. Los aviones actuales tienen un par de alas, pero el artefacto con que los hermanos Wright inauguraron el sector en 1903 era un biplano con dos pares de alas. Las aves actuales también tienen dos alas, pero sus primeros padres, que evolucionaron a partir de un grupo de dinosaurios en el cretácico, tenían cuatro. Tanto sus brazos como sus piernas desplegaban el innovador plumaje que les permitió echar a volar: eran biplanos como el de los hermanos Wright. Hasta en eso —en las incertidumbres iniciales, en las salidas en falso— ha imitado a la naturaleza la ingeniería humana.
David Jou: «La ciencia sin espiritualidad no tiene sentido»
El físico y poeta David Jou, interesado por las analogías entre el cerebro y el Universo, apuesta por una ciencia que no olvide la espiritualidad
Clovis, el Cometa que desató la última glaciación
Una hipótesis defiende que el impacto de una gran roca espacial dio lugar hace 12.000 años al último periodo glaciar y causó una extinción masiva en América del Norte
2012 DA14: El asteroide que pasó de largo
Cuando apenas faltaban un par de horas para la máxima aproximación de 2012 DA14 a la Tierra, instituciones científicas y observatorios espaciales de todo el mundo no terminaban de ponerse de acuerdo sobre la relación entre este asteroide y la inesperada lluvia de meteoritos que, apenas unas horas antes, sembraba el pánico en Rusia y provocaba heridas a más de un millar de personas.
¿Podemos defender la Tierra de los asteroides?
¿Asteroides que chocan con la Tierra? ¿Destrucción masiva? No, esas cosas no pasan... Bueno, a lo mejor cada mucho tiempo, una vez en millones de años, pero no va a tocar precisamente en la actualidad. ¿O sí? “Un objeto de unos tres metros de diámetro fue descubierto en el cielo a la altura de la Luna, el 6 de octubre de 2008, y 20 horas más tarde explosionaba en la atmósfera sobre Sudán, cayendo algunos fragmentos de meteorito en el desierto”, recuerda Jaime Nomen, astrónomo español. Solo tres metros. No parece grave. Pero hay unos 500.000 objetos ahí fuera, más o menos cerca de la Tierra, con tamaños comprendidos entre 50 metros y un kilómetro. Y el choque con uno de ellos sería catastrófico. Los de medio centenar de metros provocarían daños muy grandes locales o regionales. Los de mayor tamaño, más. Para hacerse una idea basta recordar que fragmentos de uno o dos kilómetros del cometa Shomaker Levy 9 que colisionaron contra Júpiter en 1994 provocaron cicatrices en la atmósfera del planeta gigante de un tamaño superior a dos veces el diámetro terrestre.
Apophis: El Rostro del Asesino
La Nasa Informó que ayer miércoles a las 11:43 GMT el Asteroide Apophis pasó a 14,46 millones de kilómetros de la Tierra. Momento en que aprovecharon para tomar algunas fotos con los telescopios espaciales.
Tutatis se acerca a la Tierra
La roca, del tamaño de una montaña y 5 km de diámetro, alcanzará la mínima distancia a nuestro planeta la mañana del miércoles
Cinco cosas que NO ocurrirán el 21 de diciembre, día del fin del mundo
Si es usted un habitante de este planeta -especialmente si utiliza internet- sabrá sin género de dudas que el mundo acaba dentro de unas cuantas semanas. Una errónea -según coinciden los arqueólogos expertos en el mundo maya- y prácticamente histérica interpretación del calendario de este pueblo prehispánico sitúa el 21 de diciembre de 2012 como el fin de los tiempos. En esa fecha, dicen los agoreros, ocurrirá una importante transformación del orden mundial, una especie de cataclismo cósmico provocado por algo que puede caer del cielo. Sin embargo, los científicos están convencidos de que el 21 de diciembre es un día como otro cualquiera para prepararnos para el juicio final, tan bueno como puede ser mañana, pasado mañana, el lunes que viene o dentro de veinte años. A continuación, recogemos las distintas causas de un apocalipsis que, con seguridad, no ocurrirá antes de Navidad.


